Friday, July 07, 2006

TRANSPORTE PARA DESVELADOS

Sarahi Pérez y Rafael Montes
Caricaturas: René Álvarez
Texto: Revista GLORIETA
Ya pasa de la media noche de un sábado. La ciudad de México no duerme. Sus venas se llenan de vehículos noctámbulos. La gente corre presurosa para alcanzar el último tren del metro o camión del metrobús. Pero, ¿qué ocurre cuando el último tren o el último camión ya pasó?

Viviendo en el subsuelo

Con pantalones amarillos, calcetas largas y coloridas, zapatos grandes, cara pintada, ojos rojos por la juerga de la noche y una sonrisa inocente; un simpático payaso baja las escaleras de la estación del metro La Raza. Pide un boleto, pero la taquillera ya hizo el corte del día. “¡Puede pasar así!”, le autoriza, faltan algunos minutos para cerrar la estación.

Apresurado, con un ligero aspecto de embriaguez, el cándido personaje tropieza con el torniquete al intentar brincarlo. Entonces decide pasar a gatas por debajo de él. “¡La puerta está abierta!”, grita Esperanza Sánchez, taquillera que ha terminado su jornada. “¡Ah, perdón!”. Apenado, corre y se pierde en la oscuridad del Túnel de la Ciencia.

El metro de la Ciudad de México cierra sus 175 estaciones a las 12:30 de la noche. Los elementos de Seguridad Pública que las resguardan y las defienden de “los drogadictos, los alcohólicos y los pedinches”, permanecen dentro de ellas, después de asegurarlas con candados, hasta las 6 o 7 de la mañana, su hora de salida.

Este sistema de transporte permite viajar a casi cinco millones de personas diariamente, es el tercero en el mundo, superado sólo por Moscú y Tokio, según datos de su página en internet. Sin embargo, cuando llega la hora del cierre, otra gran cantidad de personas que vive de noche no puede beneficiarse de sus servicios. Cuando el tren ya pasó, los policías se encargan de desalojarlas. “Se les habla cordialmente, se les invita a que se retiren, y ya. Si no, se buscan otros medios” explica Victorina López, policía de la estación Insurgentes.

Gerardo Martínez espera el metro esta noche. “Es más seguro el metro que el metrobús, en el metrobús no hay policía. Aquí al menos puedes gritar o cualquier cosa, pero en el metrobús, no” hace la aclaración de su preferencia. Viene desde el metro Consulado y se dirige a Indios Verdes. “Yo he alcanzado al de las doce y media y si no lo alcanzara, agarro un carro”.

Ruleteros nocturnos

Es medianoche. Como todos los días, abre la gran puerta gris y espera al taxi que ha llamado al sitio minutos antes. Con uniforme en blanco y negro, la cara maquillada y el cabello siempre suelto, se recarga en la pared de la casa esperando a “su confidente”, un personaje de baja estatura que tiempo después sale de su vehículo para abrirle la puerta y saludarla de manera efusiva, y es que... “es más que un taxista, es un amigo, que [me] escucha y me cuida”.

Es como lo denuncia Raúl Pérez Méndez, conductor de un radio taxi en Reforma, “el trabajo como chofer es bonito y reconfortante, aquí nos volvemos psicólogos, nos volvemos doctores, nos volvemos cupido, nos volvemos todo y principalmente la discreción”.

Así, miles de historias se conocen a diario por los conductores de taxis, pues “en la ciudad de México hay el más alto número de taxis en el mundo, alrededor de un automotor de este tipo por cada 100 habitantes”, como explica en La Jornada, Ricardo Olayo Guadarrama.

El servicio del taxi resulta “una de las mejores alternativas de transporte en las noches”, comenta Alicia Martínez, quien con su uniforme de mesera, sube al taxi.

Desafortunadamente, como calificó antes la joven, no todos los lugares de la Ciudad de México cuentan con transporte nocturno, como el caso del Metrobús en Insurgentes. “¡¿Qué no saben que la noche de Naucalpan también vive?!”, suspira...

Por ello, los taxistas son “como héroes de la noche”, que se enfrentan a peligros y corren riesgos, sólo para que al día siguiente puedan encontrar una moneda en su bolsillo, pues “no crean que ganan mucho los taxistas, porque es bastante la competencia", declaró Andrés Manuel López Obrador en La Jornada.

Además se tenían registrados en la Secretaría de Transporte y Vialidad (Setravi) 105 mil vehículos sin itinerario fijo -taxis- de los cuales 90% correspondía a libres y el resto a taxis de sitio.

Pero no se registraron los demás tipos de taxis, pues en la Ciudad de México operan seis: el Volkswagen, con banderazo inicial de 5.30 pesos; el Tsuru, de 6.40; el de sitio, de 9.70; el radio taxi, de 20; el del aeropuerto y el de turismo. “En ese orden es el costo y la seguridad”, aclara Raúl Pérez.

Los peligros que los taxistas enfrentan son básicamente accidentes y asaltos. “El principal que puede correr es que venga otro automóvil en estado de ebriedad y lo impacte a uno. Los asaltantes, igual, pero el principal factor es el alcohol en la calle”, menciona el conductor del radio taxi.

Para algunos, como los taxistas Efraín Puente, Bulmaro Martínez y Julio Torres, dichos riesgos no se pueden evitar, pero para otros sí. Raúl Pérez, por ejemplo, comenta que los taxistas toman un curso, en donde les enseñan a manejar a la defensiva (para evitar los choques). “Yo tengo que saber qué es lo que va a hacer el de adelante, el de atrás, el de un lado y el del otro”.

El asalto es todavía más difícil de prevenir, porque “tú puedes venir bien arreglado, pero muchas veces nos llegan a asaltar así” dice Julio Torres. A Raúl Pérez lo “asaltaron dos señoritas a las 4 de la tarde, a lo mucho de 20 años y con pistola en mano”, por ello los taxistas evalúan a las personas antes de subirlas, las seleccionan.

Hay ciertas tácticas, “traigo la ventanilla hasta arriba o casi hasta arriba. Traigo los seguros abajo. Usted al preguntarme cuánto me cobra me está viendo a los ojos, no me está viendo el coche. Entonces, ya me doy cuenta si usted me va a asaltar o no” comenta Raúl.

Los pasajeros también están expuestos a los peligros; para evitar ser sorprendidos, los taxistas Efraín, Bulmaro y Julio recomiendan que el pasajero nocturno se fije en “la cromática, que sea la oficial, número de placas, ya sea de sitio o sea libre; licencia y tarjetón visible y que no esté polarizado... y la forma de vestir del chofer”.

Raúl Pérez, mientras circula sobre Reforma, opina que “lo primero que tienen que hacer las autoridades es hacernos un estudio psicológico para ver si no estamos mal de nuestras facultades mentales, porque nosotros tenemos el volantito y los que corren el riesgo son ustedes”.

“Ahora lo que se ha acrecentado mucho es el servicio del radio taxi por la misma seguridad” afirma Raúl y deja pasar al metrobús que avanza sobre Insurgentes en el cruce con Reforma, transporte que también se dedica a deambular por la noche.

“¡Decían que era lentobús, pero no es lentobús, es rapidobús!”

Santiago Rubio come una naranja sentado en el primer asiento del metrobús con dirección a Doctor Gálvez. Su hija, que trabaja en un restaurante, lo espera en la colonia Del Valle.

La medianoche está cerca y el metrobús dejará de funcionar, pero a Santiago no le preocupa porque “cuando se cierra este metrobús, de todos modos andan los nocturnos...”

Desde julio del 2005, el metrobús, sistema de transporte rápido por autobús en la Ciudad de México, funciona con 80 autobuses que recorren veinte kilómetros desde Indios Verdes hasta San Ángel. Pero cuando anochece, su sistema alternativo entra en acción.

“Ahorita tienen la facilidad del metrobús. Salen y si van a la dirección a que va el metrobús, pues ya la hicieron” comenta Esperanza Sánchez, taquillera del metro, quien a pesar de contar con transporte de personal, prefiere el ray que le da una amiga.


El metrobús nocturno: otra alternativa

El metrobús nocturno funciona de las 12:25 de la noche a las 5 de la mañana y tiene un costo de 5 pesos que se pagan directamente al conductor.

A diferencia del metrobús que recorre insurgentes todo el día, el nocturno “es un camión más reducido, de 12 metros de largo y es estándar. Tiene más problemas, no hay un carril confinado, ahí va uno conforme el tráfico” explica el operador Rafael Cisterna.

“En la combi que era antes el servicio nocturno, tardabas una hora y media de San Ángel a Indios Verdes. Ahora en el metrobús, sea la hora que sea, son 40 o 50 minutos de viaje. Es mejor” califica Freddy Gutiérrez, cheff, quien como otras personas del ramo, ha salido beneficiado con el servicio.

“Hay mucho restaurante, hay muchos meseros, cocineros y demás, en todos los centros nocturnos. Sí lo utilizan, pero donde hay mayor usuario es jueves, viernes y sábado” relata el operador.

Rafael Rosas, mesero, viaja hasta el Ajusco y considera que “debería haber otras rutas más, para otras rutas principales”. Él, Freddy y Santiago reconocen que en el metrobús nocturno nunca los han asaltado, a diferencia de “cuando había micros y camiones”.

Presto para cumplir su misión, el metrobús para desvelados, con sus ocho unidades, viaja a toda velocidad sobre Insurgentes y mientras lo espera, María de Jesús Ramírez opina que “decían que era lentobús, pero no es lentobús, es rapidobús”.

Monday, May 08, 2006

EL AGUA FLUYE EN EL ARTE

(Pablo Cervantes: Delfines nariz de botella)

PÉREZ BARRERA SARAHI
ACTIVIDAD AL AIRE LIBRE (RESEÑA CRÍTICA)

De diversos autores, todas de un solo tema, algunas en formato blanco y negro, otras a color: así son las fotografías presentadas en la exposición H2O, con motivo del Foro Internacional del agua, Tlalocan, que se aloja en el certero lema: “El agua es un derecho, cuidarla una obligación”.

Auspiciada por el gobierno del Distrito Federal, la editorial Impronta, COMEX, Croquis, Torre Reforma, Puerta Alameda, grupo industrial GICSA y TecnoParque, la exposición que retrata las formas del elemento natural, se presenta enmarcada por las fuentes, irónicamente llenas de agua verde, sucia y maloliente, de la Alameda del Centro Histórico y por la calle adjunta a la avenida Juárez.

Cada una de las 101 fotografías presentadas, transmiten de manera directa o indirecta, el valor de cuidar el agua, algunas de ellas lo hacen de forma cómica, como la de la autora Nadia Baram: “Chaplin de mojado”; otras, de forma metafórica: “Pet”, del autor Juan Rafael Coronel, quien a través de la fotografía de una botella transmite la idea de la muerte de un pez.

Con ello, la exposición, que presenta magníficas obras de arte, manifiesta la idea y el deseo de adquirir la conciencia del cuidado del líquido vital y de visualizar el mundo en el que viviríamos si no lo hubiera.

H2O es como los poemas de Pablo Neruda o Amado Nervo que la enmarcan: “El agua cae, en flecos de lluvia y cascadas. El agua cae, desde el principio de los tiempos. El agua fluye, sobre los huesos de los muertos. El agua pasa, sobre las piedras y las hojas…”; fotografías como frases poéticas y como látigos lacerantes, dulces pero duras, artísticas pero racionales, fugaces pero pensadas.

El tema que retratan es el mismo: el agua; las visiones, diferentes, razón por la cual, se vislumbran obras que manifiestan las bellezas de cuencas, ríos, lagos, lagunas y mares; que dan cuenta de cómo sería la vida sin el agua o los daños que se adquirirían con su contaminación. Por ello, títulos varios componen la exposición, entre ellos: “Neurosis”, “Tiempo”, “Los azufres”, “Playa”, “Bajo el agua”, “Vietnam”, “Verde de envidia”, “Magnolia”, “Poza azul”, “Las horas negras”, “Río en cascada”, “Agua rocas”, etc.

Entre los autores cuyas fotos rayan en el esplendor están: Adolfo Pérez Buitrón, Yolanda Andrade, Pablo Cervantes, Alejandro Boneta y Jesús Agustín Martínez García. Dichas fotografías son excelentes porque manejan técnicas diversas como la de contraluz con y sin detalle, con luz cenital, directa e indirecta, el efecto de barrido y de congelado de sujetos, etc.

Además, el empleo y el juego del color es magnífico, algunas de ellas, como la titulada “Laguna Palomas al amanecer” de Alejandro Boneta, plasman gamas tonales impresionantes, que van desde los colores cálidos (rojo, amarillo y naranja), hasta los más fríos (morado, azul y verde), otras, por su parte, manifiestan la gradación del negro y el gris.

En resumen: una actividad al aire libre espectacular, al alcance de toda persona interesada en la fotografía o curiosa por naturaleza, una exposición que pocos días se disfruta de manera gratuita, un trozo de poema hecho razonamiento, la perfecta combinación de bellas imágenes y agradables poemas.

Una maravillosa experiencia que permite reflexionar sobre un aspecto social importante: “AGUÁntate las ganas de desperdiciar”; una manifestación artística que transporta al espectador, dispuesto a gozar con imágenes con las que siempre se quiso deleitar.

Wednesday, April 26, 2006

EL ARTE... ¿ABURRIDO O MAL COMPRENDIDO?

PÉREZ BARRERA SARAHI
A CIENCIA CIERTA (COLUMNA)
EXPOSICIÓN DE PINTURA
Fotografía: Rafael Doniz (google.com)

El tema de la pintura y la escultura siempre ha sido delegado al plano de lo aburrido o lo puramente intelectual, razón por la cual, las exposiciones de índole artístico, pocas veces cuentan con públicos concurridos, más bien, llegan a contar con un gran número de espectadores los días en que a los profesores se les ocurre dejar alguna “tareita” o algún “trabajito”.

Más aún, si la pintura es abstracta o de un remarcado surrealismo, las exposiciones se vuelven sombras que danzan en salas coloridas o monocromáticas, recintos sedes de tales acontecimientos, se vuelven obras que ante el silencio marcado por el vacío gritan su desesperación y enorme deseo de ser miradas, aunque sea por un instante.

En esta ocasión, tocó a la exposición-homenaje a Mathias Goeritz, vivir la experiencia de la desolación, del vacío, del silencio y la soledad. Parece ser que ni a los alumnos de la Facultad de Arquitectura, sitio sede de tal exhibición, les importó la obra del pintor, arquitecto y escultor mexicano de origen alemán, quien además fue, por 35 años, catedrático de la máxima casa de estudios. Total, ¿a quién le importa la obra del señor que levantó las torres de Ciudad Satélite?, ¿a los arquitectos?, ¿a los diseñadores?

Parece ser que sólo unos cuantos se dieron a la tarea de identificar las obras, eminentemente surrealistas, y algunas del movimiento expresionista, del artista homenajeado con la galería de José Luis Benllure, obras pertenecientes a las colecciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y el Museo Tamayo de Arte Contemporáneo.

A muy pocas personas les llama la atención el dedicar unos impulsos del nervio óptico a obras “sin sentido”, aunque raro, sí se preocupan por mirar las obras de un Dalí, que al igual que Goeritz, maneja infinidad de técnicas y de temas.

Sin embargo, quienes nos sentimos satisfechos por la exposición, agradecemos al creador de la arquitectura emocional, el ingenio y el minimalismo mostrado en cada una de las obras, además, de ese perfecto uso de las técnicas, que va desde las más complejas como la madera y las hojas de oro, hasta las más sencillas como las técnicas con lápiz, acuarela y plumón.

Y para aquellos que decidan acudir a esta exposición (25 abril-23 junio) deben tener presente que en ocasiones no comprendemos el porqué de las técnicas o el de los movimientos a los que pertenecen tales o cuales obras, pero para ello, es necesario que se sepa que nunca se tiene que dejar de lado el contexto, el momento en el que fueron realizadas.

Público en general, no debemos guiarnos por “lo que la gente dice que parece aburrido”, comprobémoslo, por lo menos miremos y critiquemos, no a muchos les place el arte surrealista, pero siempre es bueno “echar un ojo”.

Tuesday, April 25, 2006

CON SABOR A DURANGO

PÉREZ BARRERA SARAHI
EVENTO CULTURAS POPULARES (NOTA INFORMATIVA)
  • Aroma de la Nostalgia, un libro con sabor a Durango, presentado en el Museo Nacional de Culturas Populares
  • Texto que manifiesta colores, sabores y olores del arte culinario duranguense.
  • Un libro que usa a las recetas como pretexto para presentar sus historias salpicadas de anécdotas.

Bajo el lema “alimento para el alma y el espíritu, el pan es consuelo y alegría”, se configuró el libro Aroma de la Nostalgia: Los sabores de Durango, cuya presentación se llevó a cabo en la Quinta Margarita del Museo Nacional de Culturas Populares por Ana Rosa Domenella, Evodio Escalante y la autora, Maria Rosa Fiscal.


Dicho texto, a decir de Domenella, en voz de su representante, Luz Elena Gutiérrez de Velasco, es un libro que “recurre a la escritura para tejer los recuerdos de muchas horas pasadas en la cocina y en la despensa de la abuela”; es la manifestación del verdadero arte culinario de México, es la expresión viva de los registros de la memoria: de los sabores, los olores y los colores de los suculentos platillos del estado de Durango.


La autora de Durango, una literatura del desarraigo (1991) y Tiempo de hablar (2001), presenta en Aroma de la Nostalgia: Los sabores de Durango, 21 recetas peculiares acompañadas de textos que las contextualizan, microhistorias que, de acuerdo con Domenella, “permiten al lector situarlas en la época en que se consumían o el lugar en el que se vendían”.


Así, la obra de Maria Rosa Fiscal, publicada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), representa la historia del arte culinario duranguense a través de recetas familiares salpicadas de recuerdos, de sabores y de lecturas, aludió Gutiérrez de Velasco.


Por su parte, el poeta y ensayista Evodio Escalante, cuyo más reciente libro es el titulado La vanguardia extraviada, el poeticismo en la obra de Enrique González Rojo, Eduardo Lizalde y Marco Antonio Montes de Oca (2003), vislumbró el texto de Rosa María Fiscal como “un libro delicioso muy original, muy desinhibido y muy personal” que se lee fácilmente y que conquista los paladares de los lectores.


Es además, “un libro complejo muy sabroso”, añadió Escalante, un texto híbrido en su composición, que se empapa de historias de cocina, de recetas, de textos narrativos, de la sabiduría de refranes y de recuerdos de infancia, como aquellos en los que la autora da cuenta de las enchiladas con chile colorado, del caldillo duranguense, del pan de huevo, los patoles y turrones, de los tacos de picadillo, el cortadillo de durazno y la barbacoa.


Dicho “libro con sabor a Durango” fue configurado, de acuerdo con la autora, a través de recetas, usadas como pretexto para escribir sus historias, salpicadas de anécdotas y detalles, que hacen permisible el vasto uso de referencias literarias de autores de la talla de Octavio Paz, Rosario Castellanos, Elena Garro, Carlos Fuentes, Juan José Arreola y Elena Poniatowsca, entre otros.


Con ello, la importancia del libro de Maria Rosa Fiscal, a decir de Domenella, no sólo está en la presentación de la cultura culinaria de Durango, sino en que la duranguense, licenciada en lenguas y literaturas hispánicas, “con un lenguaje delicioso y literario, contextualiza y hace una reconstrucción de varias memorias que tienen que ver con la cocina; desde los utensilios e ingredientes, hasta las formas y costumbres de la comida” del estado que la vio nacer.


De dicha manera, la autora, “emocionada hasta la médula”, como ella misma declaró, dijo que su libro es uno de tipo muy variado, que expone recetas auténticas y probadas, un libro que no debe ser visto como recetario común hecho para amas de casa, sino también para hombres que quieran quedar deleitados ante las exquisiteces de Durango, ante las referencias históricas, y como mencionó Evodio Escalante, ante la reunión de “recuerdos de infancia, de épocas, situaciones, olores, colores y de muchas cosas más”.


Ese “guisado literario muy sabroso”, como calificó Escalante al texto de Maria Rosa Fiscal, es una obra impregnada de los recuerdos del pasado, empapados de nostalgia, un libro sobre arte culinario que pretende penetrar en los años de nostalgia en Durango, agregó la autora.

VERSALES Y VERSALITAS

PÉREZ BARRERA SARAHI
INVESTIGACIÓN
Las letras versales son las llamadas letras mayúsculas o de caja alta, se les denomina así como sinónimo de letra mayúscula, la palabra proviene de verso, puesto que en la antigüedad cada uno de los versos en las poesías comenzaban con una letra mayúscula.

Por su parte, las denominadas versalitas o letras mayúsculas más pequeñas que las normales, son letras mayúsculas iguales en tamaño, a las minúsculas, es decir, no son más que aquellas mayúsculas del tamaño de las minúsculas.

Friday, April 07, 2006

VOZ E IMAGEN DE MÉXICO A TRAVÉS DE DOÑA LUZ

Jean Charlot (litografía: Trabajo y Descanso)



PÉREZ BARRERA SARAHI
RESEÑA CRÍTICA (CORTOMETRAJE)
Imagen: José Clemente Orozco
La malinche

Las raíces del pueblo mexicano se encuentran en los corazones de las etnias, en el “territorio de la mancha”, en los distintos pueblos que componen la nación, en cada una de sus historias, de sus dialectos, de sus costumbres y tradiciones. De ahí la importancia de la población indígena del país.

Las poblaciones indígenas son las portadoras de la voz de la nación, de los secretos acurrucados en el calor de los recuerdos, son las portavoces de la cultura y las traductoras de las costumbres, razón por la cual, el tema referente a los grupos étnicos ha sido retomado, constantemente, por cineastas, investigadores sociales, culturales o artísticos, lingüistas, artistas, etc.

De dicha manera, en el año de 2005, bajo la dirección de Juan Carlos Loza, se configura un video documental, un reportaje acerca de una importante mujer indígena del pueblo mexicano, una mujer pura, nacida en el calor del México Antiguo.

Con duración de 52 minutos, Doña Luz, imagen y palabra de México, retrata la fabulosa vida de Julia Jiménez González –verdadero nombre de Doña Luz-, una fantástica mujer que, luchando contra los rezagos de la Revolución, se convirtió en la modelo y la musa más importante de la primera mitad del siglo XX.

Su gran belleza y características corpóreas, típicas de una auténtica indígena mexicana, fueron plasmadas tanto por fotógrafos, escultores y muralistas, como por pintores y grabadores. Muralistas de la talla de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Fernando Leal y Jean Charlot, perpetuaron su rostro y figura en importantes obras, entre ellas, los murales de bellos recintos como el Anfiteatro Simón Bolívar, El Palacio de Cortés y el Palacio Nacional.

Juan Carlos Loza logra, de manera auténtica, a través de su cortometraje, identificar a esta mujer proveniente de Milpa Alta como icono de la cultura indígena en México, como la persona portadora de las costumbres, tradiciones e ideas de un tiempo preciso en la historia, y lo hace a través de testimonios de investigadores, de lingüistas, historiadores, artistas plásticos y familiares.

Así, Doña Luz aparece como una mujer narradora de leyendas, como una maestra de la lengua náhuatl y de costumbres típicas como el bordado y el tejido, una mujer que marca el estilo de vida de una época, que configura un perfecto ejemplo de la cultura mexicana.

“Lucha, Julia, Juliana, Doña Luz”, es presentada por Juan Carlos Loza como la imagen y la palabra de México, como una mujer auténtica, inteligente, hablante de una lengua viva, pura, mestiza..., además de un decente inglés y francés. Una mujer “luchona”, trabajadora, una modelo particularmente bella, una artesana dedicada, una sirvienta eficiente, una cocinera especial, una guía de turistas y traductora, que trabajó hasta el cansancio para poder sobrevivir y mantener a su familia.

Doña Luz, imagen y palabra de México, con el uso de técnicas elementales y con la inclusión de un narrador, privilegia los testimonios de los especialistas y conocidos, que le impregnan a esta mujer arquetípica de la cultura mexicana, el valor propio de la tradición y del orgullo de ser parte de un perfecto lugar en el espacio: Milpa Alta.

Se trata de un cortometraje de mediana producción que se valora por la labor de investigación testimonial, por la transmisión de un perfecto ejemplo de la cultura mexicana, de una mujer que a través de su belleza física y emocional, perpetuó la labor de la mujer indígena, su fuerza espiritual, su majestuosidad interna y su incansable deseo de luchar y superarse.

Doña Luz, imagen y palabra de México, es el ejemplo de un trabajo bien hecho, sin necesidad de una gran producción audiovisual, es un documental que privilegia la imagen y los testimonios, que está adecuado perfectamente, y que presenta ciertas técnicas audiovisuales entretenidas al público lector, que quedará satisfecho por la claridad en la exposición de los temas.

Nada de lo presentado por Juan Carlos Loza resulta complejo, todo se explicita a través de ejemplos presentados con pinturas, bocetos, fotografías, esculturas, testimonios y demás. Además, la presentación de la música típica de Milpa Alta realza el valor estético y de calidad del cortometraje.

Es una buena producción de Carlos Loza, un cortometraje antes presentado en la muestra de video documental “Contra el Silencio Todas las Voces” auspiciado por la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal, y ahora transmitido en la CINETECA, por parte del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA).

Saturday, April 01, 2006

SUBLIMES SONIDOS

PÉREZ BARRERA SARAHI
CONCIERTO (RESEÑA CRÍTICA)
Imagen: OFUNAM (Google.com)

No hay mejor recinto universitario que la sala Nezahualcóyotl, su belleza desborda en cada una de las estructuras que la componen; porta además, el orgullo de ser parte de la máxima casa de estudios y la sede de la mejor orquesta filarmónica de México y una de las mejores de América Latina: OFUNAM.

La Orquesta Filarmónica de la UNAM ha encontrado la pasión y la entrega de su actual director, Enrique Diemecke, y las ha entrelazado, conformando así, un maravilloso concierto, de la temporada de invierno, de aproximadamente una hora y quince minutos, en el que los sonidos se perciben sublimes; tienen la capacidad de envolver a los espectadores en un dulce sueño, de tranquilizar al ser más perturbado, de invitar a la calma y la paz, de invadir el lugar más recóndito del alma.

Si hay algo que haga estremecer el cuerpo y que borre el velo de la angustia, se llama música, se llama pasión, se llaman melodías excelsas y armoniosas impregnadas de calidad. Así es la música que emana de los instrumentos de la OFUNAM, esas armas mágicas que curan los males del ser, que reviven en cada compás gracias a la inspiración y el conocimiento de quien las maneja.

La belleza y la calidad se conjugan en el concierto, no se vislumbra ningún tipo de equivocación, lo único que se percibe es el exquisito calor de la música acurrucado en la comodidad del recinto, de los sublimes sonidos danzando en el aire, de esas piezas magistrales de Beethoven, Ligety, y por supuesto, del homenajeado Wolfang Amadeus Mozart, de quien se escucha la Obertura de La clemenza de Tito, k 621.

Elementos precisos se unen para determinar la calidad del concierto: excelente. Por una parte, el hermoso recinto en el que se presenta la temporada; segundo, la amplia trayectoria y el preciso conocimiento de la orquesta en el manejo de los instrumentos; tercero, la dirección de un personaje de talla internacional que se desborda en el escenario, que entrega todo su ser; cuarto, la participación de la canadiense Lucille Chung.

Lucille Chung, graduada de la Escuela Julliard y del Instituto Curtis, es la encargada de darle vida al concierto para piano y orquesta de György Ligeti, a través de un magnífico e imponente piano de cola. La trayectoria de la dama se hace visible en el concierto, le impregna de un matiz único, de un toque de magia, felicidad y coquetería propias de una bella mujer.

Finalmente, una quinta razón de la excelencia del concierto: la pieza larga, dedicada a Ludwig Van Beethoven. La emoción, la expectativa, todo se presencia en el lugar; músicos y directores lanzan lo mejor al último momento: esas piezas espectaculares del compositor alemán, parte de los seis conciertos para piano y orquesta que realizó: Allegro con brio, Marcia fúnebre: Adagio assai, Scherzo: Allegro vivace y Allegro molto.

La calidad encuentra su máxima expresión, la OFUNAM emana sonidos armoniosos, provee siempre de magníficas melodías que culminan siempre con un espectacular final, precedido por infinidad de tonos, pausas, silencios, que crean ambientes y recrean sentimientos y emociones.

En resumen: un concierto de la talla de una institución universitaria con reconocimiento nacional, con una trayectoria y dirección importantes, una orquesta filarmónica que crea con sus instrumentos y con su pasión, los sonidos más sublimes que retumban en los corazones de quienes asisten.

Monday, March 27, 2006

CONCIERTO

PÉREZ BARRERA SARAHI
CRÓNICA

MÚSICA PARA EL ALMA


Justo en el centro de la orquesta, con la expresión que denota concentración, con la mirada que refleja inspiración, con las manos sosteniendo batutas invisibles que se mueven en el aire formando figuras imaginarias, con la responsabilidad de dirigir a la OFUNAM, una de las mejores orquestas de América Latina, así está el director.

Solo en el centro es la figura más solitaria en toda la sala, aunque también es la más poderosa: sus movimientos marcan el ritmo que han de seguir los músicos, y cada uno de ellos toca sólo cuando él se lo indica, un error y todo se arruina; un error y desafinan. No, no hay errores en la música, la música se siente, no se piensa.

Y ahí está, Enrique Arturo Diemecke, el director, viviendo, gozando, dirigiendo a la orquesta, a su orquesta. Ahí está, esa figura solitaria moviendo sus manos, gesticulando con todos los músculos de la cara, dando pequeños e involuntarios saltos de alegría mientras trabaja, mientras deja que la inspiración fluya.

El resultado es una armoniosa melodía que deleita el alma de quien la escucha, un ritmo alegre que va impregnando los espíritus de los espectadores con esa vivacidad de la que sólo la música es capaz de despertar. Cinco minutos después y concluye la primera pieza: la obertura de la clemenza de Tito, K621, de Amadeus Mozart.

Unos minutos más y todo está listo para reanudarse, al escenario entra un piano de cola, un magnífico instrumento que está ansioso por ser tocado; la encargada de hacerlo es Lucille Chung, una hermosa mujer que con su simple presencia despierta el interés del público. Una vez más todo está listo para comenzar.

Ahora ella se une a la figura solitaria del director en el centro del escenario y juntos comparten la responsabilidad de la pieza; aún es él quien tiene que ordenar todos los movimientos a los músicos, pero ahora ella cuenta con gran parte del peso de la obra, todos están expectantes de lo que haga.

Y comienza la pieza, se trata del concierto para piano y orquesta de György Ligeti; rápidamente Lucille muestra su talento y comienza a tocar; sus dedos recorren rápidamente las teclas del piano como si se tratara de un rayo que atraviesa una y otra vez el firmamento, la velocidad con la que lo hace es impresionante, la precisión es simplemente indescriptible, es un cirujano de la música. Es toda una artista.

De esta manera ella sola se logra adueñar del escenario, se vuelve la protagonista principal de todo el movimiento. No es sólo su belleza, sino también su talento, su capacidad para conmover y atrapar los corazones de quienes la están escuchando. Se le ve concentrada, con una sonrisa en la boca, con movimientos tan veloces que resulta muy difícil explicarse cómo puede cambiar la página de su partitura.

Poco tiempo después termina; 22 minutos que se han ido como el agua. El público la arropa con el calor de los aplausos, con la visible emoción de estar ante la presencia de una verdadera artista. El sonido de las palmas se vuelve estremecedor, al grado que el director decide repetir el último movimiento para beneplácito de los asistentes. Al terminar, una vez más, el respetable le hace sentir su admiración a ambos.

Después del intermedio nuevamente es el director el que tiene toda la responsabilidad de la orquesta; regresa a ser la figura solitaria en el centro del escenario, vuelve a desnudar su alma para mostrar su talento, confirma que es digno de llevar por buen camino los destinos musicales de la OFUNAM. Y así lo hace.

Mueve las manos para que toquen los instrumentos de cuerda; ahora hace que los de viento hagan su aparición; le pide a las percusiones que realicen su labor; sube y baja el tono, pide pausas, crea silencio, mueve corazones, despierta almas. La alegre melodía vuelve a impregnar toda la sala Nezahualcóyotl con su incomparable candor. Se olvidan las penas, los espectadores se funden en un sentimiento general.

Es la tercera sinfonía de Beethoven la que se está escuchando, una pieza que quizá no es muy conocida pero que, sin duda, es muy hermosa; el director se esfuerza para dar lo mejor de sí y para que los músicos den lo mejor de si mismos; la figura solitaria sigue en su soliloquio gestual para lograrlo, la música invade el ambiente. No, no hay errores en la música. Siempre hay que seguir tocando. Siempre hay que seguir escuchando.
Imágenes: google.com