Saturday, March 25, 2006

LA BELLEZA DEL RENACIMIENTO EN EL AIRE MEXICANO

Fuente: google.com

PÉREZ BARRERA SARAHI
CONCIERTO (RESEÑA CRÍTICA)


El Renacimiento, época de extraordinaria creatividad y desarrollo en el campo del saber, es uno de los momentos y puntos culminantes de la historia de la humanidad en pos de la razón y el progreso surgido en tierras italianas en el siglo XV; un periodo de renovación de las artes en donde el artista se convierte en un hombre de ideas, deja de ser un simple manipulador de materiales, sus obras son la expresión visible de una mente creadora.

Para la música y la danza, es un periodo de increíble riqueza, en donde todo confluye y se reelabora, un ambiente propicio para músicos y bailarines, que buscan reafirmar su prestigio.

Con el ciclo de música antigua, más precisamente, con el concierto de Danzas suaves y amorosas, regresamos a esa época majestuosa, a ese gran foco cultural y artístico. Los intérpretes, el grupo La Rosignol, con el debido conocimiento de las técnicas iconográficas y organológicas, envuelve dulcemente y transporta a los espectadores a esa etapa histórica de renovación artística impregnada de saber.

Realmente son pocas las ocasiones en que una sala enardece ante la interpretación de cantos y danzas antiguas, y si lo hace es debido a la majestuosidad no sólo de su belleza artística, sino de la forma en que se presenta, una manera capaz de provocar distintas reacciones en los espectadores, que van desde la calma hasta la excitación. Danzas suaves y amorosas lo logra.

Estremecedor, vibrante, majestuoso, bien producido y perfecto en su ejecución, el espectáculo se llena de calidad por varias razones; la primera de ellas, el simple hecho de estar a cargo de un grupo italiano (con amplia trayectoria), cuyo objetivo es “el estudio y difusión de la música y la danza del Renacimiento Italiano”.

La Rosignol ha conquistado los corazones de Italia, Grecia, Austria, Alemania, Brasil, Polonia y México, por mencionar sólo unos pocos; es un grupo que en su interpretación le presta una particular atención al contexto histórico del momento, conoce lo que hace.

Gracias al uso directo de las fuentes, La Rosignol puede montar en su espectáculo, aspectos mágicos que hacen que se respire el aire renacentista; con las investigaciones históricas que realiza, hipnotiza al público con vestimentas y coreografía que describen con riqueza los detalles de la vida de las cortes italianas del siglo XV y XVI, de los bailes más en boga de aquel tiempo.

El espectáculo, dividido en dos partes: la primera dedicada al siglo que vio nacer el Renacimiento; la segunda, al que le sucedió (temporalmente), propone no sólo vestuario y coreografía, sino también instrumentos y estilos de la época, los integrantes hacen un uso sensacional del violín antiguo y de la viela, del laúd y la guitarrina, de las flautas y el caramillo, de la espineta y la ghironda, de la cornamusa y la flauta de tambor.

Danzas suaves y amorosas es un concierto-espectáculo que además, reconstruye el clima culto y aristocrático, que hace uso de técnicas de ejecución de la época y que se apoya en ciertos elementos para interactuar con el público, tales como el empleo de palmadas que confluyen con las danzas y los cantos, que el público, ávido y maravillado, sigue, semejando las fiestas de nobles y cortesanos de los siglos XV y XVI.

Este vanguardista y sensacional concierto-espectáculo refleja la maravilla de la danza y el canto, que se convierten en artes musicales y coreográficas, que se presentan de una forma refinada y elegante, que el espectador quiere seguir. El uso de sus recursos escénicos (empleos de máscaras, de varas, etc.) hacen que las emociones surjan en la sala que le dio vida, en el corazón de la ciudad de México: Anfiteatro Simón Bolívar, emociones que reviven la grandeza artística de aquel periodo.

La iluminación, por su parte, fue lineal y monótona, aspecto que, sobra decirlo, no fue percibido, pues el objetivo se había cumplido: una sala llena, atenta, sumida en el concierto-espectáculo, maravillada por los cantos emitidos por Roberto Quintarelli, por la música de los instrumentos, por las coreografías, el vestuario y la pasión que desbordaban los integrantes de La Rosignol: el humor del director, Domènico Baronio, quien arrancaba las risas de los presentes, la increíble actuación de quienes tocaban esos antiguos y extraños instrumentos musicales y la tremenda entrega de los bailarines.

En resumen, una extraordinaria experiencia que permite revivir uno de los momentos decisivos de la humanidad, de la expresión artística y los confines del saber; que envuelve y transporta al espectador, dispuesto a gozar con producciones que siempre quiso presenciar.


NOTA: ESTA RESEÑA ES EN SUSTITUCIÓN DEL EVENTO DE CULTURAS POPULARES, COMO SE TE HABÍA COMENTADO (GUSTAVO), POR TENER CLASE LOS MIÉRCOLES EN LA TARDE DE 4 A 8.

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