Saturday, April 01, 2006

SUBLIMES SONIDOS

PÉREZ BARRERA SARAHI
CONCIERTO (RESEÑA CRÍTICA)
Imagen: OFUNAM (Google.com)

No hay mejor recinto universitario que la sala Nezahualcóyotl, su belleza desborda en cada una de las estructuras que la componen; porta además, el orgullo de ser parte de la máxima casa de estudios y la sede de la mejor orquesta filarmónica de México y una de las mejores de América Latina: OFUNAM.

La Orquesta Filarmónica de la UNAM ha encontrado la pasión y la entrega de su actual director, Enrique Diemecke, y las ha entrelazado, conformando así, un maravilloso concierto, de la temporada de invierno, de aproximadamente una hora y quince minutos, en el que los sonidos se perciben sublimes; tienen la capacidad de envolver a los espectadores en un dulce sueño, de tranquilizar al ser más perturbado, de invitar a la calma y la paz, de invadir el lugar más recóndito del alma.

Si hay algo que haga estremecer el cuerpo y que borre el velo de la angustia, se llama música, se llama pasión, se llaman melodías excelsas y armoniosas impregnadas de calidad. Así es la música que emana de los instrumentos de la OFUNAM, esas armas mágicas que curan los males del ser, que reviven en cada compás gracias a la inspiración y el conocimiento de quien las maneja.

La belleza y la calidad se conjugan en el concierto, no se vislumbra ningún tipo de equivocación, lo único que se percibe es el exquisito calor de la música acurrucado en la comodidad del recinto, de los sublimes sonidos danzando en el aire, de esas piezas magistrales de Beethoven, Ligety, y por supuesto, del homenajeado Wolfang Amadeus Mozart, de quien se escucha la Obertura de La clemenza de Tito, k 621.

Elementos precisos se unen para determinar la calidad del concierto: excelente. Por una parte, el hermoso recinto en el que se presenta la temporada; segundo, la amplia trayectoria y el preciso conocimiento de la orquesta en el manejo de los instrumentos; tercero, la dirección de un personaje de talla internacional que se desborda en el escenario, que entrega todo su ser; cuarto, la participación de la canadiense Lucille Chung.

Lucille Chung, graduada de la Escuela Julliard y del Instituto Curtis, es la encargada de darle vida al concierto para piano y orquesta de György Ligeti, a través de un magnífico e imponente piano de cola. La trayectoria de la dama se hace visible en el concierto, le impregna de un matiz único, de un toque de magia, felicidad y coquetería propias de una bella mujer.

Finalmente, una quinta razón de la excelencia del concierto: la pieza larga, dedicada a Ludwig Van Beethoven. La emoción, la expectativa, todo se presencia en el lugar; músicos y directores lanzan lo mejor al último momento: esas piezas espectaculares del compositor alemán, parte de los seis conciertos para piano y orquesta que realizó: Allegro con brio, Marcia fúnebre: Adagio assai, Scherzo: Allegro vivace y Allegro molto.

La calidad encuentra su máxima expresión, la OFUNAM emana sonidos armoniosos, provee siempre de magníficas melodías que culminan siempre con un espectacular final, precedido por infinidad de tonos, pausas, silencios, que crean ambientes y recrean sentimientos y emociones.

En resumen: un concierto de la talla de una institución universitaria con reconocimiento nacional, con una trayectoria y dirección importantes, una orquesta filarmónica que crea con sus instrumentos y con su pasión, los sonidos más sublimes que retumban en los corazones de quienes asisten.

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