Friday, April 07, 2006

VOZ E IMAGEN DE MÉXICO A TRAVÉS DE DOÑA LUZ

Jean Charlot (litografía: Trabajo y Descanso)



PÉREZ BARRERA SARAHI
RESEÑA CRÍTICA (CORTOMETRAJE)
Imagen: José Clemente Orozco
La malinche

Las raíces del pueblo mexicano se encuentran en los corazones de las etnias, en el “territorio de la mancha”, en los distintos pueblos que componen la nación, en cada una de sus historias, de sus dialectos, de sus costumbres y tradiciones. De ahí la importancia de la población indígena del país.

Las poblaciones indígenas son las portadoras de la voz de la nación, de los secretos acurrucados en el calor de los recuerdos, son las portavoces de la cultura y las traductoras de las costumbres, razón por la cual, el tema referente a los grupos étnicos ha sido retomado, constantemente, por cineastas, investigadores sociales, culturales o artísticos, lingüistas, artistas, etc.

De dicha manera, en el año de 2005, bajo la dirección de Juan Carlos Loza, se configura un video documental, un reportaje acerca de una importante mujer indígena del pueblo mexicano, una mujer pura, nacida en el calor del México Antiguo.

Con duración de 52 minutos, Doña Luz, imagen y palabra de México, retrata la fabulosa vida de Julia Jiménez González –verdadero nombre de Doña Luz-, una fantástica mujer que, luchando contra los rezagos de la Revolución, se convirtió en la modelo y la musa más importante de la primera mitad del siglo XX.

Su gran belleza y características corpóreas, típicas de una auténtica indígena mexicana, fueron plasmadas tanto por fotógrafos, escultores y muralistas, como por pintores y grabadores. Muralistas de la talla de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Fernando Leal y Jean Charlot, perpetuaron su rostro y figura en importantes obras, entre ellas, los murales de bellos recintos como el Anfiteatro Simón Bolívar, El Palacio de Cortés y el Palacio Nacional.

Juan Carlos Loza logra, de manera auténtica, a través de su cortometraje, identificar a esta mujer proveniente de Milpa Alta como icono de la cultura indígena en México, como la persona portadora de las costumbres, tradiciones e ideas de un tiempo preciso en la historia, y lo hace a través de testimonios de investigadores, de lingüistas, historiadores, artistas plásticos y familiares.

Así, Doña Luz aparece como una mujer narradora de leyendas, como una maestra de la lengua náhuatl y de costumbres típicas como el bordado y el tejido, una mujer que marca el estilo de vida de una época, que configura un perfecto ejemplo de la cultura mexicana.

“Lucha, Julia, Juliana, Doña Luz”, es presentada por Juan Carlos Loza como la imagen y la palabra de México, como una mujer auténtica, inteligente, hablante de una lengua viva, pura, mestiza..., además de un decente inglés y francés. Una mujer “luchona”, trabajadora, una modelo particularmente bella, una artesana dedicada, una sirvienta eficiente, una cocinera especial, una guía de turistas y traductora, que trabajó hasta el cansancio para poder sobrevivir y mantener a su familia.

Doña Luz, imagen y palabra de México, con el uso de técnicas elementales y con la inclusión de un narrador, privilegia los testimonios de los especialistas y conocidos, que le impregnan a esta mujer arquetípica de la cultura mexicana, el valor propio de la tradición y del orgullo de ser parte de un perfecto lugar en el espacio: Milpa Alta.

Se trata de un cortometraje de mediana producción que se valora por la labor de investigación testimonial, por la transmisión de un perfecto ejemplo de la cultura mexicana, de una mujer que a través de su belleza física y emocional, perpetuó la labor de la mujer indígena, su fuerza espiritual, su majestuosidad interna y su incansable deseo de luchar y superarse.

Doña Luz, imagen y palabra de México, es el ejemplo de un trabajo bien hecho, sin necesidad de una gran producción audiovisual, es un documental que privilegia la imagen y los testimonios, que está adecuado perfectamente, y que presenta ciertas técnicas audiovisuales entretenidas al público lector, que quedará satisfecho por la claridad en la exposición de los temas.

Nada de lo presentado por Juan Carlos Loza resulta complejo, todo se explicita a través de ejemplos presentados con pinturas, bocetos, fotografías, esculturas, testimonios y demás. Además, la presentación de la música típica de Milpa Alta realza el valor estético y de calidad del cortometraje.

Es una buena producción de Carlos Loza, un cortometraje antes presentado en la muestra de video documental “Contra el Silencio Todas las Voces” auspiciado por la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal, y ahora transmitido en la CINETECA, por parte del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA).

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